“Devotio, hospitium y clientela”… redes de solidaridad, comunidades reales, y comunidades imaginadas, la enseñanza institucionalizada factor imprescindible para perpetuar lo que funciona.

Por Carlos Aurelio Caldito Aunión.


Cualquier persona leída, algo más que medianamente formada, que no sea víctima de las leyes educativas progresistas, sabe –salvo que esté especialmente influida por el “marxismo cultural”- que la historia de los humanos no ha sido una confrontación “dialéctica” entre opresores y oprimidos, entre dominados y dominadores, entre explotados y explotadores, una constante lucha de clases, o tópicos y eslóganes por el estilo… Cualquier historiador serio, insisto: sin sesgo o influencia del marxismo cultural, afirma sin rodeos, claramente, que los humanos han ido progresando, avanzando para mejorar, mediante la acción espontánea, ensayando, unas veces acertando y otras equivocándose, y cuando algo han comprobado que funciona, siempre han tendido a conservarlo.

También, cualquier persona leída tiene noticias de que solamente en los grupos humanos en los que todos sus miembros tienen lazos de parentesco más o menos cercanos, e inevitablemente lazos afectivos, todos comparten los mismos objetivos e intereses, y todos se conocen, se puede afirmar que hay o puede haber solidaridad propiamente dicha, solo en tales casos, en los que media el conocimiento de la existencia del “prójimo” (próximo en Latín) se puede afirmar que un humano se siente concernido por lo que le ocurre a otros humanos… afirmar que uno se siente “solidario” con alguien de quien no conoce ni que existe, es un absoluto despropósito. Es por ello que los humanos, cuando las pequeñas comunidades dejan de ser tales y aumentan hasta tal extremo de que ya es imposible conocer a la totalidad de sus miembros, comienzan a crear “ficciones legales” y “comunidades imaginadas”, de manera que la gente pueda decir que se siente miembro, copartícipe de intereses, sentimientos, objetivos comunes y por tanto que se siente en comunión, y solidario y que lo que concierne a un miembro de la comunidad por numerosa que sea, también a él le afecta y no puede permanecer impasible.

En la Hispania prerromana, existían entidades, clanes, tribus con un poder político escaso y con una gran inseguridad en la protección territorial, incluyendo sus fronteras. Dichos clanes (gentilidad) o grupos supra-familiares podían pertenecer a tribus (como una Gens). Desde el punto de vista político y jurídico era vital pertenecer a un clan, que daba seguridad y protección a cada uno de sus miembros, así como unas normas por las que regirse. Algunas agrupaciones eran asociaciones temporales para ir a una guerra determinada, y se dotaban de un líder que solía ser reconocido como rey o reyezuelo por los romanos.

Con el paso del tiempo, los asentamientos en ciudades, de diversos clanes acabaron dando lugar a distintos reinos. Los miembros de los clanes gozaban de un derecho personal y propio, con su parte protectora pero también su parte represora, el cual era únicamente aplicable a los miembros del clan en concreto, por lo que las relaciones entre las diversas comunidades (que se regían por normas casi completamente diferentes) eran muy complicadas. Este problema se intentó solucionar con los pactos de hospitalidad y clientela.

Los pactos de hospitalidad eran acuerdos mediante los cuales una tribu “A”, pacta con la tribu “B” que cuando un miembro “A” va a la tribu “B” se le podrán aplicar las normas de la tribu que visita, siendo tratado como si fuera miembro de dicha tribu, siento esto recíproco. En el ámbito político, esta red de pactos permitió fortalecer a todas las gens en términos generales (mercado, alianzas militares…).

Las relaciones de clientela parten de la base de los pactos de hospitalidad. Consistía, por ejemplo, en que un agricultor entregase la mitad de su cosecha voluntariamente a un grupo de bandidos con cierta reputación, a cambio de su protección. Evitando así el acoso de estos y obteniendo a su vez protección frente al resto.

Entre las clientelas militares hubo una muy especializada, la “devotio” ibérica, consistente en un juramento mediante el cual un cliente presta servicio a un patrón/caudillo y jura ante una deidad proteger a su cliente con su vida, y si el cliente moría antes que ellos, estaban obligados a suicidarse… Tampoco era gratuita, solían obtener a cambio una manutención (víveres, vivienda) y sobretodo una mejora de su status social. Tanto los romanos como los cartagineses contrataron los servicios de los devotos iberos.

Hay un refrán que dice que no han de pedírsele peras al olmo, pues los olmos no dan peras ni mediante injertos. Efectivamente, si juntamos a individuos incompatibles o no suficientemente complementarios, lo lógico es que acaben saliendo híbridos, y como bien se sabe, los híbridos son estériles. Cuando se produjo la romanización de la Península Ibérica, tuvo lugar un mestizaje entre dos formas de vida aparentemente diferentes, pero si no hubieran tenido suficientes afinidades nunca se hubiera dado un cruce tan enriquecedor como el que se produjo.

Bien, volvamos al siglo XXI: En estos tiempos que nos han tocado vivir, en los que predominan la mediocridad, la maldad y la indigencia intelectual entre quienes nos mal-gobiernan, y que cada día que pasa se hace más urgente y necesaria una regeneración en España, es imprescindible releer a los clásicos, volver la vista atrás, no para regodearnos en la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor, sino para aprender de los aciertos y de los errores de nuestros ancestros.

No hay día en el que quienes nos hablan de Europa y de la “identidad europea” no hagan referencia a la enorme aportación que hicieron a Europa y al mundo los antiguos romanos, pero nunca suelen decir qué aportaron y qué ha perdurado de aquella cultura, aquella civilización que surgió de una aldea de campesinos en el territorio de la actual Italia. Sí, aunque muchos lo ignoren, la antigua Roma y la cultura romana estaban dominadas por una oligarquía rural, de propietarios que, explotaban directamente sus propias tierras: una clase social muy distinta de la nobleza guerrera de la epopeya homérica de la antigua Grecia.

Una de las razones fundamentales por la que Roma duró siglos y siglos fue por la forma en que los romanos eran educados. La educación romana se basaba en el “mos maiorum”, “la costumbre de los ancestros”, conjunto de reglas y de preceptos que el ciudadano romano, apegado a la tradición, estaba obligado a respetar. Transmitir esa tradición a los jóvenes, hacerla respetar como un ideal incuestionable, como base de toda acción y de todo pensamiento, era la tarea esencial del educador.

Al joven noble, no sólo se le educaba en el respeto a la tradición nacional, patrimonio común a toda Roma, sino también el respeto a las tradiciones propias de su familia de origen.

En opinión de los antiguos romanos la familia es el entorno natural en el que debe crecer y formarse el niño. Incluso en la época del imperio, cuando la instrucción colectiva en la escuela, la enseñanza institucionalizada es ya una costumbre arraigada desde mucho tiempo atrás, se siguió discutiendo acerca las ventajas y los inconvenientes de ambos sistemas.

La educación de los niños y adolescentes en la antigua Roma se producía en el ámbito familiar hasta los diecisiete años; primero, hasta los siete años, bajo la supervisión de la madre; con posterioridad, bajo la vigilancia del pater familias, a quien acompañaban en sus actividades cotidianas.

En la antigua Roma el padre era considerado como el verdadero educador; el pater familias romano se entregaba con plena implicación, en el cumplimiento de su papel de educador.

El conservadurismo -conservar lo que funciona- del que vengo hablando justifica el que Cicerón, a mediados del siglo I a. C., acabe afirmando que el bien de la patria es la suprema leysalus publica suprema lex esto-, y años después estará presente en el intento de restauración de los viejos ideales morales que llevarán a cabo algunos emperadores siguiendo las directrices de Marco Flavio Quintiliano (originario de Calahorra, La Rioja) en el primer siglo de nuestra era.

La importancia de la tradición, como ya he mencionado con anterioridad, se expresa básicamente en el peso que posee el mos maiorum que, hará afirmar a Cicerón que la fortaleza de Roma descansa tanto en las viejas costumbres como en el vigor de sus hijosmoribus antiquis res stat Romana virisque– y se manifiesta también en el profundo conservadurismo de la religión romana, que constituye uno de los elementos fundamentales de argamasa, de cohesión de la comunidad. Pero, además, la importancia del mos maiorum tiene otro ámbito de expresión de una importancia similar; concretamente, al peso de las tradiciones familiares, que se manifiesta en los grandes funerales, donde se hacen desfilar las imágenes de los antepasados, las oraciones fúnebres, donde se exaltaba grandeza de éstos, a la vez que la del difunto, y el propio hogar familiar, con la exposición de las imágenes, de las mascarillas de los ascestros, en el atrium de la casa.

Si observamos con atención, el contenido de aquella “antigua educación”, advertiremos, en primer lugar, un ideal moral: lo esencial es formar la conciencia del niño o del adolescente, inculcarle un sistema rígido de valores morales, de reflejos seguros, perdurables, un estilo de vida. En suma, como ya se ha dicho anteriormente, este ideal es el de la ciudad antigua, hecho a base de sacrificios, privaciones y devoción, de consagración total de la persona a la comunidad, al Estado.

Cuando los antiguos romanos acaban asumiendo la cultura griega y se “helenizan”, hacen suya la filosofía griega, sus costumbres (no sin reticencias y múltiples protestas “nacionalistas”) adaptan su sistema educativo a las nuevas corrientes de pensamiento y pedagógicas que les llegan de oriente.

Los romanos crearon un sistema nacional-estatal de enseñanza, una red de centros educativos en todas sus provincias, que llegaba hasta los lugares más remotos del imperio. Aunque no fueron especialmente innovadores, pues calcaron el modelo de la los griegos, mejor dicho atenienses, sí fueron ellos quienes lo divulgaron e implantaron por todos los lugares que rodean el “Mare Nostrum”, el Mediterráneo.

Los antiguos romanos consideraban, como se ha dicho y repetido a lo largo de este texto, que la educación en las primeras edades de los niños y niñas correspondía en exclusiva a la familia, y bajo la dirección y supervisión de la madre. Es decir que, no existían parvularios, centros de educación infantil.

Transcurrido el tiempo de educación en familia, hacia los siete años los niños se incorporaban a la enseñanza elemental o primaria; posteriormente (tal como en la actualidad en España) pasaban a la secundaria y finalmente a la enseñanza superior. A la misma vez que la red estatal de centros de enseñanza, existían centros educativos privados, obviamente de pago, a los que solamente se podía permitir acceder los hijos de la gente más acomodada, de las oligarquías urbanas y rurales.

Tanto en la red de centros estatal de enseñanza, como en los centros privados, el objetivo principal era preparar a la juventud para que acabase asumiendo cargos de responsabilidad, ya fuera en la empresa privada como en la administración de la cosa pública; tanto en un ámbito como en el otro, los antiguos romanos pensaban que debían estar presentes la honestidad, la laboriosidad y la lealtad. El sistema educativo romano pretendía formar personas de orden, metódicos y enérgicos; una élite activa, emprendedora y bien educada. Los romanos de entonces nunca perdían de vista su ideal de “ciudadanos hechos a sí mismos”, para lo cual, para progresar, tanto académicamente como profesionalmente, o en la política, eran tenidos en cuenta la capacidad y el mérito, sin olvidar el compromiso ético de servicio a sus conciudadanos. Efectivamente, los antiguos romanos eran educados en la responsabilidad, en la justicia y en el sentido del deber… Todo lo contrario de lo que actualmente se practica en España.

En la época del Imperio los romanos, por decisión de los emperadores, crearon Universidades, la primera de ellas en Constantinopla (actual Estambul), centros de enseñanza a la vez que de investigación y experimentación.

Se puede afirmar con rotundidad que los antiguos romanos pusieron en marcha un sistema de instrucción pública equiparable a los actualmente existentes en el mundo desarrollado, y que este sistema educativo fue una de las razones de que la cultura, la civilización romana durara siglos y siglos.

Entre las muchas instituciones que heredamos de la antigua Roma está precisamente su sistema de enseñanza, que sin duda, si nos atenemos a sus resultados fue sumamente eficaz. Tal es así que todavía se sigue imitando en gran medida.

Y por ésta, y otras razones, la civilización romana superó en Europa Occidental más de un milenio de existencia (en la Oriental, sobreviviría hasta la toma de Constantinopla por los turcos).

Alguno dirá que olvido nombrar la principal aportación que los antiguos romanos nos hicieron: “El derecho romano”, por supuesto que no podemos ignorarlo, pero ése es un asunto para otro artículo.

La Civilización Romana emprendió el camino hacia el abismo desde el momento en que sus ciudadanos perdieron de vista los valores de los que he venido hablando, y abrazaron el ideal del “homo festivus”, cuando se adoptó por parte de los gobernantes la máxima de “panen et circenses”, y se condujo a los romanos a una situación de igualdad en la necedad, igualdad en la mediocridad; por supuesto, la administración del estado acabó endeudándose cada vez más, despilfarrando, provocando inflación, entrometiéndose en el mercado, recurriendo al control estatal de los precios, regalando generosamente subvenciones…, las ciudades se fueron empobreciendo, la gente productiva fue esquilmada por el estado, y como era de esperar acabó huyendo al campo, abandonando las ciudades… ¿Por qué hacer el esfuerzo de trabajar tu propia tierra cuando sus productos no pueden venderse a precios rentables, ya que el estado los distribuye casi gratis en Roma?, antes de la invasión de los “bárbaros” ya se había producido el colapso del estado, por haber aplicado durante largo tiempo políticas socialistas, por hacer que los ciudadanos llevaran una vida regalada.

Y paralelamente a todo esto, tal cual nos describe Amaury de Riencourt, en “Sexo y poder en la Historia”, “a medida que el imperio romano ganó en extensión, la sociedad romana experimentó una extraordinaria mutación con asombrosa rapidez, pasando del sano estoicismo y la simplicidad a una vida de libertinaje desenfrenado. La prostitución aumentó a pasos agigantados, la homosexualidad se importó de Grecia, y las mujeres se liberaron pronto de cualquier traba. No contentas con suprimir la autoridad absoluta del paterfamilias, las mujeres romanas empezaron a abandonar sus hogares para desempeñar un papel cada vez más importante en la vida política del Estado”.

Fruto de la cultura grecorromana desequilibradamente masculina, esta rebelión feminista adoleció de un defecto decisivo: al revolverse contra la autoridad masculina y la supremacía de los valores viriles en términos estrictamente masculinos, las mujeres romanas destruyeron en definitiva los cimientos de su propia sociedad y civilización.

Inconscientemente, las mujeres romanas destruyeron con sus propias manos sus bastiones femeninos en una sociedad patriarcal; las altivas, respetadas e influyentes madres de los primeros tiempos de la República pasaron a despreciar su función biológica primordial en la época imperial y comenzaron a competir con los hombres en términos masculinos. En ese proceso, fracasaron y no hicieron ninguna contribución significativa a la cultura romana; y al no ser capaces de restablecer el respeto por los valores específicamente femeninos contribuyeron a corromper la vida romana bajo el dominio imperial de los Césares sin lograr siquiera participar directamente en el poder político, cada vez más sujeto al influjo de las legiones y de la guardia pretoriana.

Las similitudes entre la forma de vida del mundo occidental contemporáneo y del imperio romano en lo que respecta a decadencia son increíblemente turbadoras: la misma falta de objetivos éticos, la misma degeneración cultural y misma ausencia de creatividad, la misma brutalización, el mismo envilecimiento, la misma zafiedad y el mismo culto a la violencia sin venir a cuento. El circo romano en el que los gladiadores derramaban su sangre para la satisfacción sádica de las multitudes se sustituye ahora por el cine y la televisión, en los que el ketchup ha reemplazado a la sangre para satisfacción del mismo tipo de multitudes narcotizadas y alienadas.

Pero psíquicamente el significado es idéntico en ambos casos.

Es más, la rebelión de las mujeres tanto entonces como ahora tiene idéntico alcance y el mismo propósito de destrucción de la civilización y de la sociedad, ya que en ambos casos las mujeres se sublevan contra el marco de referencia masculino, en lugar de desplegar un enfoque creativamente femenino respecto de cómo restablecer el poder de la mujer y su influencia, sin destruir la sociedad y dándole al componente femenino su verdadero lugar en la sociedad.

Dicen que quienes no conocen su propia historia, la Historia, están condenados a repetirla. Pues “eso”.

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La Plataforma MayoriaSocial.com presenta más de 800 firmas felicitando a Hungría por su defensa de la libertad.

En dos días la Plataforma MayoriaSocial.com ha presentado más de 800 firmas de apoyo a la política de Viktor Orbán en defensa de la tradición europea.


El pasado 12 de septiembre el Parlamento Europeo aprobó activar contra el pueblo húngaro el artículo 7 del Tratado de la Unión Europea. Tal artículo permite al Consejo Europeo suspender ciertos derechos que se derivan de la aplicación de los Tratados, incluidos los derechos de voto de Hungría en el Consejo.

No obstante, a pesar de las amenazas y coacciones de los oligarcas de la Unión Europea el pueblo húngaro (de mayoría católica), encabezado por su Primer Ministro, Viktor Orbán, se ha mantenido firme en su postura, que resumió el mismo Orbán hace unos meses con su tajante: “La Cristiandad es la última esperanza”.

Y es que los motivos por los que la Unión Europea quiere doblegar al pueblo húngaro son sencillos:

1º Porque el pueblo húngaro aprobó el pasado junio, a través de su parlamento, una ley que obliga al Estado a defender los valores y cultura cristianos del país.

2º Porque el pueblo húngaro, con caridad cristiana, ayuda a los refugiados y desplazados musulmanes en sus países de orígenes, pero se niega a permitir en asentamiento del Islam en la Patria Húngara. De hecho, inició un exitoso programa de caridad (Hungría Ayuda) que está reconstruyendo pueblos, y edificando iglesias y colegios en las comunidades locales de Oriente Medio.

3º Porque el pueblo húngaro, con tal programa de ayuda, se enfrenta radicalmente a las pretensiones del magnate Soros, de las multinacionales y de los grupos de presión apátridas, que lo que quieren es desarraigar de sus patrias a los musulmanes necesitados e introducirlos en Europa para: (1) a través del multiculturalismo, acabar con nuestra tradición Cristiana; (2) introducir una competencia laboral que lleve a la reducción de los sueldos de los trabajadores europeos, y al empeoramiento de nuestra calidad de vida; y (3) mantener a los países de origen de estos inmigrantes en la pobreza arrebatándoles a la mano de obra joven y con mayor iniciativa, que es la que emigra.

4º Porque el pueblo húngaro se muestra contundente a la hora de rechazar la aplicación de la ideología de género en su patria, protegiendo a sus hijos de la ingeniería social deshumanizada que se pretende realizar por medio de las políticas de género y LGTBI+.

5º Porque, finalmente, el pueblo húngaro se opone a que en su patria desarrollen su actividad ONG´S y otras entidades supuestamente filantrópicas que son solo instrumentos de las oligarquías mundialistas para imponer sus postulados contrarios a la dignidad de las personas (explotación laboral, perdida de la identidad personal, supresión de la visión trascendente de la vida, etc.)

Por todo ello, la Plataforma MayoriaSocial.com ha impulsado un movimiento de apoyo para felicitar a Hungría en su defensa de la libertad y la tradición europea. En tan solo dos días casi 900 ciudadanos españoles han manifestado su apoyo al pueblo húngaro enviando a través del portal de MayoriaSocial.com (http://www.mayoriasocial.com/felicita-hungria-la-defensa-la-libertad/ ) su felicitación por la defensa de las libertades europeas.

Desde la Plataforma MayoriaSocial.com queremos reconocer el combate sin par que está librando el pueblo húngaro, y su Primer Ministro Viktor Orbán, contra la desnaturalización de Europa. Es precisamente esta defensa de las esencias europeas la que esta propiciando una injusta campaña de acoso al gobierno húngaro, campaña urdida con mentiras e injurias hacia un pueblo que en su historia ha padecido en sus propias carnes la opresión de la dictadura comunista.

Ante estos ataques, poco a poco, se está empezando a sublevar la ciudadanía española, que ve en el gobierno húngaro un modelo a seguir, pues con tristeza los españoles están percibiendo que la Europa que están construyendo  los burócratas europeos no es la verdadera Europa.

Es necesario recordar que ya en 1956 lo más sano de nuestro pueblo vibró en lo más íntimo cuando el hambre de auténtica libertad del pueblo húngaro llevó a Hungría a exclamar «Juramos que no permaneceremos más tiempo como esclavos», juramento que siguen manteniendo al día de hoy en su pugna con la oligarquía europea.

Desde la Plataforma Mayoría Social podemos constatar que en el momento actual existe en la mayoría de los países de la Unión Europea una desconexión total entre la Europa oficial (la de los burócratas) y la Europa Real (la de la mayoría social). Sin embargo, felizmente en Hungría existe una identidad total entre su pueblo y su gobierno.

Por ello con la iniciativa impulsada por la Plataforma MayoriaSocial.com (http://www.mayoriasocial.com/felicita-hungria-la-defensa-la-libertad/ ) nuevamente queremos agradecer la defensa que Hungría está haciendo no solo de sus propios intereses, sino de los intereses de todos los europeos que aún sentimos vivos los lazos del hermanamiento en la verdadera Europa, agradeciendo igualmente a los casi 900 españoles que leales al espíritu europea han firmado el manifiesto de apoyo al pueblo húngaro (pulse aquí para leer y firmar el manifiesto).

FamiliaenDerechos.es pide al Ayuntamiento de Elche tres días de luto oficial por el asesinato del pequeño Aarón.

FamiliaenDerechos.es es una entidad adherida a Mayoría Social.


¿Por qué cuando muere un menor a manos de su madre o de su pareja no se convocan en los Ayuntamientos minutos de silencio ni se declaran días de luto oficial?

El pasado jueves 13 de septiembre una mujer de 27 años (madre del menor) y su pareja de 25 años ingresaron a un niño de dos años en el Servicio de Urgencias del Hospital General Universitario de Elche. El ingreso era motivado por un fuerte traumatismo craneoencefálico, supuestamente ocurrido por una caída en el baño. Sin embargo, el pequeño, llamado Aarón, no pudo superar la severidad de sus lesiones y falleció el lunes 17 de septiembre.

A raíz de estos sucesos la ciudadanía ha descubierto la perversidad de la madre, de su nueva pareja, y del sistema judicial fundado en la Ideología de género.

Y es que resulta que la madre, residente en Madrid, se separó el padre del pequeño, y decidió cambiar de domicilio con su nueva pareja, e irse a vivir a Elche, y para evitar que el padre del menor pudiera ponerle algún obstáculo legal para realizar el traslado le denunció por violencia de género, imponiéndose al padre biológico, de manera prácticamente automática, una orden de alejamiento e incomunicación. Esta orden fue responsable de que desde el mes de abril ni el padre ni la abuela materna pudieran tener contacto alguno con el niño, pues de hecho la presunta homicida les quitó de Facebook y de Whatsapp y ni siquiera les dejó ver a Aarón el día de su cumpleaños. (más…)

Felicita a Hungría por la DEFENSA DE LA LIBERTAD

El pasado 12 de septiembre el Parlamento Europeo aprobó activar contra el pueblo húngaro el artículo 7 del Tratado de la Unión Europea. Tal artículo permite al Consejo Europeo suspender ciertos derechos que se derivan de la aplicación de los Tratados, incluidos los derechos de voto de Hungría en el Consejo.

No obstante, a pesar de las amenazas y coacciones de los oligarcas de la Unión Europea el pueblo húngaro (de mayoría católica), encabezado por su Primer Ministro, Viktor Orbán, se ha mantenido firme en su postura, que resumió el mismo Orbán hace unos meses con su tajante: “La Cristiandad es la última esperanza”.

Y es que los motivos por los que la Unión Europea quiere doblegar al pueblo húngaro son sencillos: (más…)

La Asociación Europea de Abogados de Familia presenta su informe al Anteproyecto de L.O. Frente a la Violencia contra la Infancia.

Noticia de la Asociación Europea de Abogados de Familia, entidad adherida a Mayoría Social.


Tras la apertura del periodo de consulta pública al Anteproyecto de Ley Orgánica de Protección Integral frente a la Violencia contra la Infancia, la Asociación Europea de Abogados de Familia presenta un informe solicitando que la futura ley defienda la Custodia Compartida como mejor medida para la protección de los menores tras los procesos de ruptura de pareja, y reconozca el derecho de los menores al libre desarrollo físico, mental y moral sin injerencias del poder político, eliminando de los planes de estudios y de las políticas oficiales cualquier imposición de la llamada “ideología de género”.

Con las medidas propuestas la Asociación Europea de Abogados de Familia pretende poner límites a la violencia institucional contra la infancia.


Dado el fundado interés de la Asociación Europea de Abogados de Familia en la protección integral de los menores frente a cualquier tipo de violencia, y de conformidad con lo previsto en el artículo 133 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, la Asociación, en defensa de los intereses de los menores, ha presentado ante el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social un informe en el periodo de consulta pública para la elaboración del Anteproyecto de Ley Orgánica de Protección Integral frente a la Violencia contra la Infancia.

En su informe la Asociación Europea de Abogados de Familia solicita que la futura legislación preste especial atención a un tipo de violencia contra la infancia que suele pasar desapercibida: la violencia institucional contra la infancia. (más…)

Civio lleva al Supremo la negativa del Tribunal de Cuentas a identificar a su personal eventual.

Noticia publicada en TradiciónViva.es entidad adherida a la Plataforma Mayoría Social.


Hace unos meses, desde Civio pidieron al Tribunal de Cuentas mediante una solicitud de información que identificase quiénes conforman su personal eventual, es decir, las personas de confianza y asesores especiales que trabajan para este órgano fiscalizador y cuyos nombramientos son discrecionales –a dedo–, sin necesidad de superar un concurso de méritos.

Si existe transparencia en los nombramientos del personal funcionario y laboral, desde su concurso de méritos hasta su nombramiento, ¿por qué no con los cargos de confianza y asesores especiales que son nombrados discrecionalmente? No solo se trata de una cuestión de transparencia formal, sino también de poder comprobar si están cualificados para ejercer su función o si se están beneficiando de una vía de acceso rápida a un trabajo en el sector público que es legal pero, hoy por hoy, más opaca.

El Tribunal de Cuentas ha optado, no obstante, por la opacidad. Usando una interpretación restrictiva de los criterios del Consejo de Transparencia, este órgano constitucional mantiene en la oscuridad al menos a 29 cargos. Y lo hace argumentando que esos nombramientos de confianza están realizando tareas reservadas a auxiliares administrativos y que, por eso, prevalece la protección de sus datos personales y no el interés público en conocer quiénes son. Esa derivación del personal eventual a tareas administrativas vulnera la propia Ley de Funcionamiento del Tribunal de Cuentas. (más…)

Manuel Romeral califica de cobardes a PP y Ciudadanos y sometidos a la ideología de género

La Asociación Europea de Ciudadanos contra la Corrupción es una Asociación Adherida a Mayoría Social.


Manuel Romeral, Presidente de la Asociación Europea de Ciudadanos contra la Corrupción arremete tanto contra el Gobierno de Pedro Sánchez al pretender convalidar el decretazo que dota a los servicios sociales de poderes parajudiciales para decidir en cuestiones de custodia y patria potestad, como contra la oposición del Partido Popular y de Ciudadanos, por su falta de coraje político para votar en contra.

Manuel Romeral, presidente de la Asociación Europea de Ciudadanos contra la Corrupción y referencia nacional en la lucha contra la ideología de género, declara a Rambla Libre que “como ya pronosticamos, ha sucedido lo peor, una muy mala noticia para los derechos de los niños y un paso más en la restricción absoluta de los derechos al padre y a la familia paterna. Una parte muy importante de la ciudadanía no se ha enterado, para ello los grandes medios de comunicación están en su labor de desinformación total para mantener su hoja de ruta marcada por los lobbies que los controlan”. (más…)

Contradicciones de la sociedad opulenta

Por Alberto Buela


El número determinante de la dirigencia política, económica, social y cultural de Occidente quiere que los casados se divorcien y que los curas se casen, que los niños por nacer mueran y que los inventos de probeta nazcan, que los pobres tengan todos los derechos (irrealizables)  y que los ricos tengan más dinero, que las naciones se integren en grandes grupos y que los pequeños nacionalismos se independicen, que los niños sean protegidos y que se autorice la pedofilia, que todos hablemos inglés y decimos combatir al imperialismo. Y así podemos seguir enumerando contradicción tras contradicción.

Hace ya muchos años un filósofo italiano de la talla de Augusto Del Noce afirmaba que: nuestras sociedades disponen de infinitos medios como nunca antes tuvo a mano, el problema es que tienen confundidos los fines. La dirigencia actual no sabe a donde ir, no resuelve los problemas sino en todo caso los administra, como observó otro italiano Massimo Cacciari. Vivimos en una pax apparens donde los conflictos se organizan y no se resuelven.

Hoy, desfondado el marxismo en el plano político, éste se limita a la disputa cultural: no más crucifijos en las escuelas ni en los tribunales, el uso de la burka o no, el matrimonio igualitario, el aborto, la eutanasia, la zoofilia, la identidad de todos por igual, la inmigración irrestricta, la educación gratuita y sin exámenes, y un largo etcétera. En una palabra, el marxismo y la izquierda en general, distraen a la sociedad de sus verdaderos problemas y son funcionales al imperialismo del dinero.

Esta renuncia del marxismo a la lucha política creó un amplio espacio vacío de contenido que van llenando los nuevos actores sociales, pero que carecen de un pensamiento político propio o al menos determinado. Las agrupaciones sociales se duplican por doquier para demandar subsidios del Estado, cooperativas de trabajo que no trabajan sino que también reclaman subsidios, nuevas agrupaciones políticas conformadas por un amasijo de ideas tomadas de acá y de allá. El reclamo sustituyó a la revolución, el pueblo se transformó en público consumidor y la opinión pública en la opinión publicada.

Hoy el poder no lo detentan los Estados sino el imperialismo internacional del dinero, en palabras del Pío XII. Este imperialismo los tiene en un puño y ellos solo tienen un poder derivado o vicario. La idea de una revolución nacional ha sido descartada del discurso político, que solo nos habla de lo bien que vamos a estar, cuando en el presente estamos como la mona. Su eslogan es: estamos mal pero vamos bien. Es la zanahoria para hacer marchar al burro. Es la ñata contra el vidrio del tango de Discépolo.

Incluso en orden al pensamiento dejamos de tener pensadores con enjundia filosófica, con penetración de la inteligencia en la realidad, para caer en un pensamiento ocurrente, festivo al decir de Philippe Muray, pero sin ninguna consecuencia política. Es el pensamiento y son los pensadores del denominado progresismo.

Qué hacer. Cómo salir de esta decadencia cuya ley fundamental es que siempre se puede ser un poco más decadente. Tenemos que salir de este laberinto como lo hicieron Ícaro y Dédalo, por arriba. Tenemos que crear, tenemos que inventar nuevas instituciones (tienen que desaparecer los Bancos Centrales), nuevas representaciones (tiene que desaparecer el monopolio de los partidos políticos). Hay que mostrar certezas en esta sociedad de la incerteza. Hay que disentir con lo que nos viene impuesto ofreciendo otro sentido a lo dado.

La Plataforma Mayoría Social ante el expolio fiscal español.

Ante la fuerte presión fiscal española la Plataforma Mayoría Social propone la aprobación de una “Carta de Libertades Fiscales del Pueblo Español”, en la que entre otros derechos se ha de recoger el techo máximo de presión fiscal que puede soportar cada familia o empresa.


El gobierno de Pedro Sánchez ya ha referido en numerosas ocasiones su intención de subir de forma generalizada los impuestos que soporta el cada vez más agotado pueblo español.

Según las últimas manifestaciones de diferentes miembros del ejecutivo socialista se está diseñando una reforma tributaria que, entre otras medidas, supondrá el aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social, tanto de trabajadores autónomos, como de empleados por cuenta ajena, así como la subida de los impuestos al diésel, la obligatoriedad de aplicar el Impuesto de Patrimonio en todo el territorio nacional, o la armonización al alza el injusto impuesto de Sucesiones y Donaciones.

La Plataforma Mayoría Social recuerda que actualmente el esfuerzo fiscal en España se sitúa en torno al 40 %, y ya es uno de los más altos de la eurozona. En este sentido preocupa al pueblo español las intenciones de Pedro Sánchez, que ha manifestado que le parece insuficiente la presión fiscal española, apostando por un marcado incremento de esta, convirtiendo de esta forma el régimen fiscal español en una suerte de expolio o expropiación de los bienes de las familias trabajadoras españolas.

Ante las inminentes subidas de impuesto la Plataforma Mayoría Social quiere trasladar a nuestros representantes políticos la necesidad de aprobar con carácter urgente una “Carta de Libertades Fiscales del Pueblo Español” en la que se concretará el reparto social (y fiscal) del poder político, y la fijación de los grupos de interés que tendrán que ser consultados necesariamente antes de la aprobación de cualquier nuevo impuesto. Igualmente, en dicha Carta se tendrá que fijar los medios de producción de titularidad familiar, y el producto del ahorro acumulado, sobre el que se garantizará la exención fiscal de los principales impuestos, derogándose totalmente el injusto impuesto de Sucesiones y Donaciones, que supone una auténtica expropiación del patrimonio de las familias españolas. Del mismo modo en la Carta de Libertades Fiscales se fijará la forma de cálculo de la capacidad contributiva total de cada persona y familia, garantizándose un techo máximo de presión fiscal de obligado cumplimiento para la Administración General del Estado y las administraciones autonómicas y locales, techo máximo de presión fiscal que se reconocerá como Derecho Fundamental, estableciéndose el límite máximo de presión fiscal que puede soportar cada ciudadano individual, cada familia española, y cada empresa en consideración a su tamaño.

Desde la Plataforma Mayoría Social constatamos que las familias y empresas españolas, debido a la alta presión fiscal, están peligrosamente avanzando hacia una situación de esclavitud fiscal, que supone en la mayoría de los casos la privación de más del 50 % de sus ingresos recaudados de forma depredadora por una administración pública incapaz de controlar su gasto, y empeñada en financiar gastos superfluos e ideológicos, que en nada contribuyen al interés general; por todo ello, abogamos por el impulso de reformas legislativas que tenga como fin tutelar los derechos fiscales ciudadanos, y proteger a las familias y empresas españolas estableciéndose límites al poder recaudatorio de los políticos, que de facto han determinado el injusto tránsito del Estado de Bienestar, al Bienestar del Estado.

Autodeterminación fiscal

 

El mito de la democracia deliberativa.

Por Carlos Mª Pérez- Roldán y Suanzes- Carpegna


Podemos decir que la democracia actual es una forma de resolver los conflictos sociales y políticos. En este artículo ni vamos a entrar en la valoración de si la democracia es la mejor forma de gobierno, ni entraremos a considerar si la democracia de partidos es el mejor cauce para solventar los conflictos de intereses que se producen en cualquier sociedad.
Nuestro único objetivo es comparar la eficacia en la resolución de conflictos entre la democracia institucionalizada por los partidos políticos, y la democracia deliberativa o democracia directa defendida por los partidos emergentes como solución de todos los conflictos sociales.
En este sentido se hace preciso realizar algunas precisiones.
La sociedad actual, como todas las sociedades que nos han antecedido en la historia, es una sociedad plural donde existen numerosos intereses contrapuestos, intereses contrapuestos que pueden estar representados por personas individuales, por colectivos concretos, por grupos de presión, por entidades profesionales, o por cualquier grupo de personas asociadas más o menos organizadamente en torno a un conjunto de ideas, o en torno a una idea concreta con respecto a un problema concreto.
Esta circunstancia nos lleve de pleno a valorar la existencia o no del llamado interés general. En este sentido nuestra posición es clara: no existe ningún interés general, en todo caso existen intereses mayoritarios que por ello deben ser tutelados para poder garantizar la paz social, pero lo que es interés general propiamente dicho no existe ni puede existir, dado que su existencia determinaría la inexistencia de conflicto y por tanto determinaría la inutilidad de arbitrar ninguna forma de resolución de un conflicto inexistente.
Por tanto como interés general debemos entender simplemente un agregado de intereses personales que en el caso de ser mayoritario no constituye per se un interés general, sino simplemente un interés mayoritario.
Con esta precisión ya estamos facultados para poder entrar en la comparación entre la democracia de partidos y la democracia directa como forma de resolución de conflictos.
 
Hasta la fecha estamos acostumbrados que los partidos políticos con representación parlamentaria sean los encargados de la resolución de los conflictos colectivos mediante la elaboración de normas jurídicas encaminadas a resolver las pretensiones enfrentadas entre colectivos o grupos de presión.
Partiendo de la suposición que dichos partidos representan los intereses de sus electores, y que dichos partidos, o algunos representantes de los mismos, están instruidos de la extensión y  profundidad de los temas debatidos (instrucción que en teoría proporcionan las comisiones creadas al efecto, los informes elaborados por expertos en la materia y las consultas a los organismos e instituciones que algo puedan aportar al debate concreto generado), se producen los debates parlamentarios entre grupos políticos que, volvemos a decir supuestamente, han invertido su tiempo en instruirse profundamente de los temas debatidos y de los pros y contras de las posibles soluciones.
Desde esta perspectiva las aritméticas parlamentarias se encargarán de tomar las decisiones oportunas (mediante la aprobación de normas jurídicas) capaces de resolver el conflicto existente. En este sentido la norma jurídica aprobado no dejara de suponer el refrendo de las tesis apoyadas por algunos y la imposición jurídica al resto de una solución que necesariamente no comparten.
Es decir la democracia de partidos no deja de ser un instrumento de imposición, tras la supuesta existencia de un debate racional. Esta imposición sólo triunfará si representa el interés mayoritario de la población (que no el interés general dado que ya hemos referido que dicho interés no existe) o si la población es los suficientemente pasiva para aguantar la imposición jurídica de una postura minoritaria.
Sin embargo la democracia participativa o democracia directa no asume como propio este sistema de resolución de conflictos, dado que según sus representantes se ha hurtado al pueblo la posibilidad de entrar directamente en el debate. Es decir, según los partidarios de la democracia directa el sistema representativo liderado por los partidos políticos no constituye un sistema de gobierno eficaz por no poder recoger directamente los intereses de los grupos en conflicto.
La democracia directa defiende por tanto una forma de deliberación en que la voz de los partidos resulta silenciada por la intervención directa de los ciudadanos, quienes a priori tienen un conocimiento directo del conflicto y por tanto están capacitados para la toma de decisiones de forma directa.
Pero estos defensores de la democracia directa tratan de esconder una realidad insoslayable: la resolución de cualquier conflicto necesariamente determina la imposición de una solución, dado que salvo que todos los intervinientes (es decir todo el pueblo en caso de decisiones que afecten al total de la población) estén de acuerdo en la solución al problema concreto planteado, siempre habrá un grupo de ciudadanos que serán sometidos al no haber triunfado sus propias tesis o sus propuestas.
Aunque la democracia directa haciendo uso de argumentos demagógicos quiera ocultar esta realidad, el hecho cierto es que cualquier sociedad se basa en la posibilidad de imposición del criterio de unos sobre otros. No es objetivo de este artículo desarrollar la idea de imposición y la configuración de la misma como forma de gobierno, siendo suficiente decir ahora que la imposición para ser lícita tiene que guardar un perfecto equilibrio entre varios elementos como es la racionalidad del criterio que se quiere imponer, el apoyo mayoritario del mismo, y el respeto intrínseco al orden natural de las cosas.
Creo que es criterio común la consideración de que la democracia solo se puede argumentar desde la existencia de un nivel de formación/información alto de los sujetos activos en la toma de decisiones, y que además es necesario que los sujetos activos supongan un porcentaje aceptable con respecto al total de la población afectada.
Estos dos problemas están teóricamente, y digo sólo teóricamente, resueltos por la democracia representativa, dado que los partidos políticos teóricamente representan a los ciudadanos que les han elegido y teóricamente poseen un nivel alto de formación/información al poder invertir su tiempo en el estudio de las diferentes propuestas contando además con la ayuda de órganos técnicos y consultivos.
Sin embargo la democracia directa, participativa y deliberativa no tiene ninguno de estos problemas resueltos ni en el nivel teórico ni en el nivel práctico, añadiendo un nuevo problema a la cuestión como es el de la dificultad de llegar a acuerdos.
 
Efectivamente, y empezando por este tercer problema, parece razonable pensar que si reconocemos la existencia de un conflicto de intereses, el incremento de la discusión política y la suma de más sujetos intervinientes no permitirá de forma fácil llegar a un acuerdo y por tanto llegar a una solución. La realidad constata que a mas elementos participativos mayor nivel de desacuerdo.
No obstante lo anterior los dos puntos débiles de la democracia deliberativa son los constituido por la formación/información y por la participación. Así, resulta evidente que cuando el conflicto planteado afecte sólo a preferencias el sistema deliberativo puede funcionar pues el ciudadano sólo tendrá que decidir sobre aquello que más le gusta o aquello que prefiere.
Pongamos un ejemplo, si al ciudadano se le proponen tres posible letras para el himno español, es evidente que la elección por mayoría de una de las letras si respondería a las expectativas del pueblo, pues el ciudadano sólo tendría que elegir aquella letra que más le colma; sin embargo cuando el conflicto planteado tiene un fuerte componente técnico la ausencia de formación/información del ciudadano hace prácticamente ineficaz su participación; así en caso de plantearse una serie de alternativas para la reducción del efecto de los gases invernadero, o en el caso de plantearse un conflicto sobre la forma de gestión de los desechos nucleares, la democracia directa se muestra completamente ineficaz.
Es un mito pensar que el ciudadano tiene el tiempo, los recursos y el conocimiento suficiente para alcanzar altos niveles de instrucción. En este sentido la democracia participativa o deliberativa estaría manifestando una vez más su profunda hipocresía, dado que el ciudadano no decidiría conforme a sus información/formación sino que decidiría en función de la confianza que tenga en cada uno de los líderes defensores de cada una de las posibles soluciones. En este sentido no se dotaría de mayor efectividad a la solución del conflicto y únicamente se reforzaría la necesidad de líderes carismáticos capaces de convencer al pueblo sin necesidad de aportar razones (es decir, se estaría apoyando la existencia de líderes populistas).
Con respecto a la participación es fácil concluir que ante conflictos  técnicos (y debido a la fuerte barrera que supone la formación cualificada en la materia de que se trate) se estaría incentivando la no participación directa de los electores en el sistema democrático, por lo que la democracia quedaría controlada por los grupos minoritarios fuertemente politizados que convertirían el gobierno de la mayoría en un gobierno de minorías altamente ideologizadas y escasamente formadas, es decir, que otra vez llagaríamos a dar carta de naturaleza a la existencia de populismos capaces de mantenerse en el poder aún sin gozar del apoyo mayoritario con el único recurso de tener aleccionada a una minoría muy activa políticamente.
No es objeto de este artículo dar solución a los problemas de representación de los actuales regímenes políticos (problemas que sólo encontrarán su solución integrando en la toma de algunas decisiones a elementos técnicos, reduciendo el campo de acción de los políticos, alejando del debate político y partidista muchas de las materias que afectan al núcleo más personal de los ciudadanos y las familias,  incluyendo algunos mecanismos de participación directa en materias de preferencias personales, y fomentando la creación de cuerpos intermedios entra la sociedad y la política) sino denunciar la falacia de la democracia directa, deliberativa o participativa como solución a todos los problemas de representación política que actualmente padecemos.
 
La solución a nuestro deficit democrático no consiste únicamente en el falaz argumento de defender la participación directa de la ciudadanía, pues en el plano practico dicho participación directa supondría la entrega del poder directamente a minorías sectarias y a élites políticas que harían de la violencia y el populismo las únicas herramientas de representación popular.
Hoy por hoy el primer paso para mejorar la representación política sería la devolución de competencias a la sociedad, excluyendo de las decisiones políticas todas aquellas materias que afectan únicamente a la esfera personal de las personas y las familias, y construir un sistema político más cercano al ciudadano mediante el fomento de las competencias locales y la reducción de las competencias nacionales y supranacionales.