Defendemos la economía distributiva

El ser humano trabaja para vivir, y no vive para trabajar. Y el ser humano nace y crece en una familia y en una comunidad humana natural. Por eso la economía debe tener una perspectiva humana, centrada en la familia y en las comunidades humanas naturales, de forma tal que el protagonista principal debe ser el ciudadano inserto en estas realidades naturales.

Por eso, frente a la «nacionalización de la economía», proponemos la «socialización» de la misma. Por eso frente a las privatizaciones y frente a las nacionalizaciones propugnamos la socialización.

Queremos, por eso, la máxima reducción de las empresas públicas, del mismo modo que creemos deben primar las empresas familiares y sociales y de pequeños y medianos propietarios sobre las grandes multinacionales, que solo en algunos supuestos cumplen un fin lícito.

Y por todo ello, defendemos la propiedad privada como fundamento de la libertad civil, de forma tal que debe extenderse a toda la población, permitiendo la participación de todos los trabajadores en los beneficios, si bien respetando siempre que la capacidad de iniciativa y ahorro tiene un lugar privilegiado en cualquier sistema justamente establecido.

Las empresas deben crear riqueza, y no beneficios contables, y la riqueza deber regar a la sociedad entera. Por eso se debe premiar la iniciativa y la creación de auténtica riqueza, y no castigar al emprendedor con cargas abusivas.