Defendemos la familia

Consideramos que la familia es el centro de toda sociedad.

Consideramos que defendiendo a la familia estamos dando todas las luchas importantes a la vez: la lucha por la vida, la lucha frente a las leyes de género, la lucha frente al adoctrinamiento, la lucha frente a un derecho de familia que se ha convertido en la maquinaria más destructiva de la familia. Habrá que replantearse los efectos nocivos de la mentalidad divorcista que ha conquistado todos los resortes de la sociedad. Y es que si bien es verdad que no podemos hacer abstracción del estado ético y moral actual de nuestra sociedad, también es verdad que no pueden seguir ocultándose los enormes daños colaterales que el divorcio y las rupturas de parejas con hijos causa. Si la sociedad es consciente de estos daños, probablemente empezará a compartir que la institución matrimonial es una institución social básica que hay que proteger. Y es que no es posible una vida individual y familiar pacífica cuando la precariedad familiar se ha extendido por todas las capas sociales.

Consideramos que es necesario llevar a la calle nuestras justas aspiraciones y forzar a la opinión pública a denunciar la mordaza con la que algunos quieren atenazar la libertad de las familias.

La familia cumple además con 10 funciones básicas en nuestra sociedad:

-La familia es un bien para la persona. 

-La familia es un antídoto contra el individualismo y la soledad crónica. 

-La familia es el ambiente propicio para el desarrollo personal. 

-La familia es transmisora de la vida de cada ser humano. 

-La familia es educadora de virtudes y valores. 

-La familia es el primer y mejor centro de educación. 

-La familia es garantía de solidaridad intergeneracional. 

-La familia es un colchón de amortiguamiento de los efectos dramáticos de problemas como el paro, crisis económicas, crisis familiares, las enfermedades, la dependencia, etc. 

-La familia es el pilar básico del sistema económico. 

-La familia es forjadora de cohesión social.

Por todo ellos consideramos que se tiene que otorgar representación política a la célula básica de la sociedad: la familia.

Es necesario recordar que el sufragio familiar es el único tipo de sufragio que garantiza que la representación electoral sea realmente universal, pues asigna uno o más votos supletorios a los padres de familia en relación al número de hijos.

Dicho voto familiar no sólo permitiría mejorar la representatividad de toda la sociedad, sino que implicaría un compromiso por parte de los partidos políticos en la defensa de la familia como núcleo social sin el que es imposible construir una sociedad en libertad e igualdad.

Es necesario que nuestros representantes políticos superen antiguos conceptos individualistas para desarrollar representaciones políticas más ricas y plurales en las que todos los miembros de la sociedad independientemente de su sexo, edad o condición se sientan representados.

Es patente que la “unidad familiar” es así considerada a efectos civiles, fiscales, censales ,etc., pero es igualmente patente que la familia y la unidad familiar están huérfanas de representación política al no tener una voz propia. No deja de ser una falla democrática que las normas legales hagan recaer en los padres la responsabilidad de los actos de los menores y sin embargo no pueden decidir sobre normas que no sólo marcarán su futuro, sino que marcan su propio presente.

Es necesario que nuestros representantes políticos avancen en la concesión de derechos a favor de la “unidad familiar” reconociendo en este sentido el esfuerzo que las familias han realizado y siguen realizando para paliar los déficit del estado de bienestar, pues la actual crisis económica habría precipitado a miles de ciudadanos a la pobreza extrema si no hubieran sido asistidos por sus propias familias.

Resulta evidente que cualquier ciudadano con derecho a voto ha nacido, se ha criado y se ha formado como ciudadano en una familia, por lo que resulta necesario dotar a la familia de la representatividad política de la que actualmente carece.

Si queremos un sistema político avanzado no podemos seguir dando la espalda a la familia, siendo necesario avanzar en legislaciones protectoras de los derechos de la familia y en legislaciones que asuman como necesaria la perspectiva de familia en su planteamientos y desarrollos.

Igualmente, habrá de reintroducirse en nuestro derecho el patrimonio familiar básico como conjunto de bienes indispensables para el sustento familiar que quede al margen de posible trabas o embargos por deudas económicas.