Defendemos nuestra identidad nacional

Somos patriotas, no nacionalistas. Sabemos que todo ser humano sano ama a su patria naturalmente, y por eso respeta las patrias ajenas. Los nacionalistas son excluyentes, pues construyen su identidad desde el rechazo a los otros, y por oposición a ellos. Los patriotas, en cambio, afirmamos positivamente nuestra identidad, y por eso no rechazamos a otros.

España no es una simple realidad geográfica. Somos la unión de diversos pueblos con tradiciones propias y tradiciones comunes. Por eso creemos en la unidad en la diversidad, que se funda en el respeto a las tradiciones y lenguas propias (que son también lenguas españolas). No obstante, nos manifestamos en contra de la instrumentalización política de estas diversidades para desunir.

Igualmente España no lo es todo, pues somos parte de otras dos realidades culturales y políticas que debemos amar y a las que debemos servir: Europa y la Hispanidad.

Defendemos una Europa muy diferente a la que entienden los tecnócratas de Bruselas. Nos manifestamos a favor de aquella antigua Europa defensora de las comunidades sociales libres y en la que no se enseñoreaba de todos los resortes políticos y sociales el economicismo y el mercantilismo.

En cuanto a la Hispanidad, defendemos el renacimiento de una auténtica Comunidad Hispánica, reducto último de la auténtica herencia europea, aquella que daba primicia a la verdad, la justicia y la caridad, y que creía que el hombre era algo más que economía. Por eso creemos en la unión de España y Portugal, que junto al resto de pueblos marcados por la impronta hispánica (ya en América, ya en Europa, ya en Asía o África), deben marcar el rumbo de nuestro futuro.