Defendemos nuestra identidad religiosa

Creemos firmemente en la libertad humana, y por tanto consideramos radicalmente injusta la imposición individual de cualquier religión o idea religiosa. Por eso nos oponemos al laicismo, que saltándose tal barrera impone a la sociedad su religión negativa, pretendiendo desterrar cualquier vestigio religioso que recuerde que, efectivamente, el ser humano tiene una natural vocación trascendente.

No obstante, la no imposición individual de una fe concreta no impide la adhesión pública y el respeto a la religión católica, que además ha sido multisecularmente la que informó nuestras leyes y moral pública. Por tanto habrá que respetar tal identidad no siendo de recibo que desde los poderes públicos se ataque gratuitamente a la misma y se la pretenda apartar de la educación, mientras, en cambio, el poder político favorece (por acción o por inacción) todo tipo de agresividades laicistas, mientras, por otra parte pretenden hacer pasar como una religión de concordia las falsas creencias islámicas.

Occidente está siendo atacado por un enemigo, el Islam, que utiliza su ascendiente espiritual para fanatizar a sus seguidores. Por eso, tenemos que ser conscientes que a un enemigo que utiliza como principal arma la espiritualidad (aún falsa) no se le puede contrarrestar con simple materialismo. Venceros si somos capaces de entender que su falsa espiritualidad solo se vence con una espiritualidad verdadera.