Defendemos la soberanía social

La auténtica libertad, en contra de lo que sostienen algunos, no se funda en la división de los tres poderes clásicos: legislativo, ejecutivo y judicial (que por cierto no existe en España). Y es que puede darse esta división y no haber libertad. Y es que la auténtica defensa de la libertad consiste en reconocer una realidad hoy ignorada: la Soberanía Social.

La soberanía social la constituye el derecho inalienable de los individuos, las familias, los colegios y universidades, los municipios, de las regiones y de todas las agrupaciones sociales de gobernarse sin injerencias del poder político. Y es que precisamente la Soberanía política tiene su origen en esta previa soberanía social, por lo que debe respetarla.

Por eso, no es de recibo que las Administraciones y los políticos que las controlan se arroguen para sí las competencias educativas, siendo ellos los que determinen lo que debe enseñarse en las escuelas. Del mismo modo que son radicalmente injustas todas las leyes que busca convertir la familia en campo de combate. Cuando la soberanía política se desborda y pretende entrar en nuestros hogares, e invadir la educación, y controlar los municipios y las corporaciones profesionales, se instaura una auténtica dictadura.

Por tanto el Estado se debe abstener de hacer lo que pueda hacer la sociedad por sí misma.